En mi búsqueda de inspiración en esta semana, conversando con una amiga ella me comentaba que estaba un tanto triste por que su flaco con el que lleva más de año y cuya relación yo pensaba que era demasiado perfecta, le había propuesto verse de vez en cuando o una vez a la semana.
Para poder entender un poco más la historia les comento que ellos son la clásica pareja dispareja en la que se junta la chica pink con el chico un tanto bohemio pero bastante maduro. Ambos trabajan durante la semana por lo que usualmente los sábados y domingos son los días elegidos para verse. Su relación es alucinante (o al menos eso parece) se nota que se aman y logran sobre llevar sus diferencias, entre ellas las musicales: Mientras que a ella le encanta el latín pop, el escucha rock y a calle 13. En fin.
Como les comentaba, a ella su flaco le había propuesto verse menos, ya que la relación estaba un tanto saturada y se centraba sólo en ellos, dejando de lado a sus amigos. En el momento que ella escucho la palabra alejarse entro en pánico y lo primero que se le vino a la mente era que él ya no la quería y que lo que le decía eran pretextos para terminar la relación. Toda esta conversación me sonó un tanto conocida y recordé que hasta hace un tiempo a mí me había pasado lo mismo, en aquel momento mi reacción fue la misma: Entrar en pánico y creer que la persona con la que estaba ya no me quería y pensar que era el final de la relación (absolutamente dramática).

Esto me hace reflexionar de lo trágicas que muchas veces podemos ser las mujeres y cómo podemos distorsionar la realidad cuando nos sentimos un tanto vulnerables. Muchas de nosotras hemos cometido el error de mantener una relación en la que el centro de nuestras vidas se vuelve el estar con la otra persona, vivir para apoyarlo y ayudarlo. No digo que esté mal pero todo debe ser siempre proporcionado ¿no creen?
Muchas veces nos centramos tanto en nuestra relación que terminamos ignorando a nosotros mismos y a nuestro entrono. Si eres de las flacas que anda mañana, tarde y noche con su enamorado, ponte a pensar ¿Cuánto tiempo lo dedicas para ti misma? ¿Hace cuando tiempo no vez a tus amigos o familiares? Si la respuesta es que hace tiempo no lo haces, pues es momento de preocuparse.
Está bien estar enamorada y es lindo pero muchas veces el dejar de lado la vida que tenemos y no incluir nuestra relación al entorno, hace que está se vuelva un tanto monótona aburrida. Si termina ¿qué pasa? Te quedas sola.
Esto era lo que no entendía mi amiga y yo en aquel momento, es que cuando una persona muchas veces te pide que te alejes un poco, no significa que no nos quiera. Significa que necesita un poco de espacio para estar con él mismo, significa que tiene una vida más allá de la relación y que se respeta y por lo tanto también a ti.
Con esto no quiero generalizar y decir que todos los casos en los que sucede esto siempre pasan lo mismo. No, pero por mi corta experiencia sé que tenemos muy en claro eso de “siempre hay que esperar lo peor” que lo aplicamos en todo momento y muchas veces un simple problema lo volvemos algo enorme cuando se trataba de escuchar verdaderamente a nuestra pareja y no realizar interpretaciones un tanto trágicas.
Si aplicamos esto, van a ver que no se van a complicar tanto la vida y van a estar mucho más tranquilas.