domingo, 13 de noviembre de 2011

Más que un amor de verano



Era un verano del 2001, como todas las tardes me alistaba para ir a la punta a reunirme con mis amigos. Mi viejo me llevó a la casa de una de las amigas de mi hermana mayor llamada  jessi, al llegar me presenta a  dos hermanos Angie y Jean Pierre  quienes habían llegado de La merced a pasar el verano en lima. Angie era contemporánea con mi hermana y Jean Pierre conmigo, ambos teníamos 13 años, estábamos en toda la edad en la que  todo está evolucionando  físicamente, haciéndonos lucir a las chicas mucho mayores de lo que realmente éramos, mientras que los chicos  aún chatos y con cara de niños. Así era  Jean Pierre, chato con la voz bastante chillona  como un pito  y  con los pies más grandes que había visto en cualquier muchacho de esa edad, mi viejo le decía chato pelo choclo o chato zapatón y siempre decía que iba a ser súper alto.

Ese verano fue genial, Jean Pierre y yo nos hicimos muy amigos, hablábamos todo el tiempo íbamos a la playa juntos, nos contábamos absolutamente todo y bailábamos en cuanto quinceañero asistíamos. A mí me encantaba bailar con él  ya que era el primer chico  rubio que  conocía  con  ritmo de  negro, bailaba genial. Sin querer queriendo siempre 2 canciones que ese tiempo estaban de moda, la primera era  “la boda de belen “, salsa que duraba como 20 horas y  “un millón de estrellas”, canción un poco romanticona. Siempre que iniciaba cualquiera de las dos canciones nos buscábamos entre toda la fiesta y nos juntábamos a bailarla.
Como siempre pasa en esa edad  lo amores de verano son recontra comunes y es así que en ese tiempo a mí me encantaba dármela de cupido y es así que  le presenté a JP a una amiga llamada María Teresa quien en alguna de las fiestas me había preguntado por el. Comencé con  mi labor de cupido e iba de un lado a otros enviando mensajes de JP a M teresa y viceversa. Todo iba absolutamente genial  salvo que hasta ese momento no me había percatado de dos detalles, el primero que el verano ya estaba por terminar y con el JP regresaba a La Merced, el segundo que estaba empezando a sentir cosas por él, algo que no me daría cuenta hasta más adelante.

Termino el verano y retorno de JP a la merced era un hecho, ese día  teníamos un quinceañero el cual sería el último del ese verano.  Al llegar al lugar  mi labor de cupido debía de continuar,  la misión de la noche era que él se de ese beso tan deseado de despedida con M teresa. Hice de todo para juntarlos pero  al final el beso nunca se dio pero yo me la pase bailando gran parte de  la noche con él hasta quedar literalmente sin zapatos por el dolor ocasionado por los tacos. Recuerdo que la última canción que bailamos fue Un millón de estrellas y quedamos que esa sería nuestra canción.

Al día siguiente eran las 4pm y Jessy llama a mi hermana diciéndonos que podíamos ir a su casa a despedirnos de Angie y JP ya que aún seguían allí. Al llegar las caras largas no faltaban, la promesa de continuar hablando por Messenger y  por su puesto de regresar el próximo verano. Antes de irse  JP me  dio dos sorpresas, la  primera era  la confesión de que quien realmente le había gustado todo el verano no había sido María Teresa,  sino  yo  y que eso había sido una pequeña mentira para poder conversar más conmigo. Luego saco una cajita donde había  un par de aretes y una sortija que me regaló (aún los guardo en un cofre), emocionada solamente le  dije que lo iba a extrañar, estaba demasiado asustada por su confesión como para poder reaccionar  y aún no entendía que él me gustaba. Llego el carro a recogerlo y se fue, apenas lo vi despidiéndose  desde el carro ya en marcha  entré en un llanto que no paró hasta llegar a mi casa, en ese momento me di cuenta que estaba enamorada.

Paso el tiempo entre conversaciones de Messenger en la que nos contábamos que hacíamos y que pasaba  a nuestro alrededor pero nunca tocábamos el tema sobre que nos gustábamos. Así hasta que llegó el siguiente verano y  Jean Pierre regresó  absolutamente cambiado, de un año a otro había crecido alucinantemente, convirtiéndome yo desde ahí en la chata y  él un gringo enorme.  Ese verano lo pasamos entre coqueteos, bailes pero sin el decirme para estar y yo sin pensar decirle que sí ya que ambos sabíamos que al finalizar el verano ya no nos veríamos más he iniciar una relación así  no era dable. La  corta  edad  que tenía había hecho que a pesar de que me moría por él  nunca le dé un solo beso y de estar agarraditos de la mano no pasemos.

Pasaron los años y el ya no venía todos los veranos, a mí me cambiaron de colegio y dejé de parar en la punta.  Jean Pierre se volvió en mi vida un chico que siempre me gustaba pero no era posible estar porque estaba en la merced y yo en Lima. El hi5 se volvió el lugar donde yo ingresaba a ver algunas fotos que el colgaba y también veía comentarios de diferentes chicas, algunas fueron sus enamoradas en algún tiempo y otras asumo que amiga un poco coquetas. A pesar del tiempo seguíamos hablando por Messenger, recuerdo que cada vez que el ingresaba mi corazón se paralizaba, no podía con la emoción y ahí comenzaba la clásica espera a que el me hablara porque claro,  hacía caso a los cojudos consejos que te dicen que el hombre es quien debe dar el primer paso y tampoco quería parecer desesperada en hablarle a penas el ingrese. Con él siempre me pasaba algo raro y era que yo podía tener un enamorado pero a penas el re aparecía mi corazón palpitaba  haciendo que yo corte con este y vuelva a babear nuevamente por él, así hasta que pasaba el tiempo perdíamos contacto y todo volvía nuevamente a la normalidad.

Nos encontramos unas 4 veces  cuando él ya estaba viviendo en lima y en todas siempre saltaba la conversación en la que recordábamos cuando éramos más pequeños  y lo bien que nos la pasábamos juntos, Jean Pierre siempre me dejaba en claro que aún le seguía gustando pero en ese tiempo yo estaba absolutamente enfocada en la universidad y el por su trabajo tenía horarios complicados, lo cual para variar impedía que podamos estar.
 Así pasó el tiempo, hasta que un día recibo una llamada de Angie, su hermana, contándome que  Jean Pierre tenía un tumor en la cabeza   y que  por ello iban hacer una actividad pro fondo. Recuerdo que le dije que iba asistir pero la verdad no entiendo por qué nunca fui y nunca fui a verlo. Cojudeces que uno hace porque cree que el tiempo nos los regalan, creemos  que las personas estarán todo el tiempo para nosotros y que nos pueden esperar a que cuando estemos desocupados podamos verlos.  Mi excusa fue que la universidad me  absorbía y que esta no me daba tiempo para hacer absolutamente nada, cosa que era cierta pero que no es excusas, no existen excusas cuando uno tiene que ver a un amigo o a alguien que  para mí fue mi primer amor tal vez. En lugar de verlo decidí llamarlo, él me contaba que estaba mejor y que todo había saltado  porque el sufría de dolores de cabeza constante, me comentó que lo que tenía podía ser cáncer pero que aún no estaban seguros de nada.

Paso un mes y  yo no sabía nada de Jean Pierre, no llamaba a preguntar ni nada pero siempre en mi cabeza programaba cada fin de semana que iría a verlo pero así como programaba siempre salía algo inesperado que lograba que nunca lo vea. Un domingo por la noche decido ingresar a su Hi5  a ver que es de su vida,  chocándome con una realidad eminente que nunca me hubiera imaginado. Jean Pierre había muerto, aquel simple tumor que tenía en la cabeza había resultado ser cáncer, aquella puta enfermedad a la que todos estamos expuestos a padecer, sigilosa y veloz avanzó avanzo hasta llevárselo.  En ese momento no hice más que llorar frente a  la computadora, estaba atónita, no podía entender que el ya no existiría más. Es que eso que dicen que uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde en ese momento cobró sentido  y hasta hoy me arrepiento de no haberlo ido a ver, de haber sido verdaderamente ingrata con alguien que quise tanto.

Hoy  me levanté penando en  ti  y decidí  escribir esta que fue parte de nuestra historia   con la idea de que  en alguna lugar en donde estés sepas que no es que no te quise ver, que no es que no te quise, es sólo que a veces hacemos cojudeces de las que luego nos arrepentimos pero lamentablemente nos damos cuenta que ya es demasiado tarde como para poder hacer que regrese el tiempo y verte nuevamente, darte el beso que nunca te di porque siempre fui media cucufata para esas cosas. Es raro pero he soñado algunas veces contigo, me gusta pensar que  ese es ahora nuestro medio de comunicación,  más fluido que el Messenger creo.
Bueno, ya han pasado 3 años desde que no está físicamente aquí pero quiero que sepas que te extraño y que siempre formarás parte de mi vida. Te quiero JP





Gracias Angie (cuñis) por permitirme  compartir lo que he escrito de tu hermano y por las fotos tomadas de tu face. Te quiero amiga.

1 comentario:

  1. Emilyyy, me gusto tu historia, hasta me hizo llorar......no sabia la historia completa entre tu y mi primito, quien ahora es un angel de Dios!.....me encanto !.....MARIANA AMARO SIGNORI

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